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El golpe en Bolivia y las reacciones feministas

En lo últimos días han sido vertidas  opiniones bastante polémicas  de parte dealgunas feministas de América Latina sobre los sucesos ocurridos a raíz del golpe de Estado en Bolivia,perpetrado por las Fuerzas Armadas, políticos de la oposición junto a una fuerte injerencia extranjera que derrocódel gobierno constitucional al presidente del primer Estado Plurinacional de América, Evo Morales. Las mismas envían señales de hasta donde teóricas feministas, acentuando y retrayendo la opresión sexual que recae sobre las mujeres, la han desvinculadodel ordenamiento económico y político desigualque generan los modos de producción capitalistas neoliberales.

Hablemos, por ejemplo, de los pronunciamientos de la intelectual antropóloga y referente feminista Rita Segato, académica argentina, que reside en Brasil, cuando declaró que Evo Morales cayó por su propio peso, por su propias acciones que le causaron un quiebre de la credibilidad y luego un quiebre de la gobernabilidad.

Lo que esta académica deja dicho es que el derrocamiento de Evo Morales no se produce por la conjura de las Fuerzas Armadas y de civiles como Carlos Mesa dirigente del partido de la oposición Comunidad Ciudadana, derrotado por Morales en la anterior contienda electoral y de Luis Fernando Camacho del Movimiento Nacionalista Revolucionario, quienes estuvieron al frente de los Comités Cívicos, principalmente el de Santa Cruz, desde donde iniciaron la agitación después de las elecciones  del presente mes de octubre,  y por supuesto su marioneta, la autócrata  señora Jeanine Añez, segunda vicepresidenta del Senado, que al no contar con la mayoría parlamentaria del MAS, partido de Evo Morales, tuvo la desfachatez de autoproclamarse como presidenta de la República. Y por supuesto los de siempre los saboteadores del desarrollo de América Latina, los que siembran el caos para adueñarse de nuestras riquezas o para comprarlas a precio vil, los Estados Unidos de América, en la persona del presidente Donald Trump, quien muy rápidamente reconoció el mal gobierno resultado del golpe. Hay otro protagonista casi invisible, el odio racial, la mirada alienante de la exigua población blanca y de quienes siendo mestizos de consideran blancos, que no soportan un indígena en la presidencia de la República plurinacional de Bolivia, mayoritariamente compuesta por los pueblos originarios, y mucho menos, que en sus treces años de gobierno iniciara uno de los más contundentesy acelerados procesos de desarrollo económico y cultural,  visto en nuestra América.

La temeridad de Rita Segato aguijonea y se extiendecuando le adjudica a Evo Morales los incendios forestales y lo iguala a Bolsonaro, y no se queda ahí porque le acusa de construir la autopista TIPNIS en una área indígena y ecológica,y de una supuesta negativa para negociar con las comunidades indígenas.Pero lo que no dice es cómo y porqué esa comunidad de los pueblos originarios indígenas constituye la principal fuerza social protagonista que desde las calles participa diariamente en interminables marchas en repudio al golpe, pide la renuncia de  la autonombrada presidenta Añez y el retorno de la constitucionalidad.

Rita Segato en su larga entrevista se muestra indiferente a los logros del gobierno de Morales.  El 50% de los cargos en Bolivia son ocupados por mujeres,el 68% de las cuales son indígenas. Tampoco habla del aumento el Producto Interno Bruto en un 400%,de la salida del 30% de los bolivianos de la pobreza. La eliminación de 8 bases extranjeras de Estados Unidos, el aumento del salario mínimo en un mil por ciento. La creación de una pensión para los adultos mayores de 65 años, de un bono para todos los estudiantes del país.El analfabetismo  reducido de un 27.7% al 2.3%. De la nacionalización de las empresas extranjeras explotadoras  de gas, agua, litio.

No señaló Rita Segato que el golpe persigue echar por tierra los avances logrados por Evo Morales al nacionalizar las empresas extranjeras pasando a ser administradas por el Estado boliviano y distribuidos sus benéficos en toda la población, de manera que la comercialización del gas, el agua, la electricidad y las minerías, proporcionaron un gran crecimiento económico.Mucho menos mencionó que Bolivia había lanzado su primera producción del carro eléctrico Quatum

Tampoco dijo que uno de los objetivos del golpe es que el litio, mineral del  que Bolivia tiene uno de los mayores depósitos del mundo y crucial para la fabricación de los teléfonos móviles inteligentes, las computadoras y los carros eléctricos,pase a mano de empresas estadounidenses y canadienses.

Bajo el argumento de que no se puede perder la oportunidad para hacer las críticas, olvida la irrupción en medio de los acontecimientos de la más cruenta violencia y masacre a la población por parte de las Fuerzas Armadas, que se ha llevado la vida de más de treinta personas y ha dejado cientos de otras heridas,lo que ha ocasionado más que el deterioro la pérdida de los derechos humanos que tanto retóricamente defiende. Ella prefiere insistir en sus calificativos, machista, autoritario, sindicalista y no aymara. Incluso usa frases de la autócrata Añez, cuando también le acusa de ocasionar un vacío de poder.

Pero ¿qué es lo que en verdad está ocurriendo al feminismo?

El feminismo como teoría y como práctica social comienza a atravesar por una de las más difíciles crisis de su historia.

Esa crisis viene gestándose hace décadas cuando el feminismo radical le ganó la partida al feminismo socialista, y de paso neutralizó sus principales dirigentes. Así se van perdiendo los contactos con las mujeres de las organizaciones sociales, quedando una minoría de clase media al frente  del espacio donde se realiza el trabajo, las ONGS. El feminismo radical que surge en Norteamérica en la década de los setenta en respuesta a la indiferencia de la izquierda a los problemas de las mujeres se populariza a partir de la obra la Dialéctica del sexo de Sulamith Firestone en la que explica desde su visión,  el origen de la opresión de las mujeres apoderándose del concepto patriarcado desarrollado entre la intelectualidad marxista para identificarlo con la única o principal fuente de opresión de las mujeres, el poder sexual masculino. Pretendió explicarse a partir del análisis de Marx y Engels el que considera tiene el gran mérito de haber desarrollado un método de análisis histórico a la vez dialéctico y materialista, superior a cualquier otro intento de explicación histórica (materialismo histórico) pero ella quiere hacerlo en sentido contrario, pues este  intenta desarrollar sus tesis a partir de las variables económicas,y ella entiende que el motor de la historia no es la opresión de clase, es la división originaria en el sexo, por eso busca la causa última y la gran fuerza motriz de los acontecimientos en la dialéctica del sexo.

La producción teórica de muchas feministas, como su práctica social,está vinculada a estos supuestos, por lo que han perdido el contacto con la realidad, su atención no se dirige ya hacia la opresión social, las diferencias y las luchas de clase.Obedece más bien a criterios eurocéntricos y a realidades diferentes.  Por esa razón el proceso de movilización ascendente que acontece en América Latina desde Puerto Rico hasta Haití, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia y Colombia no lo ven como luchas en contra de la globalización colonizadora  y de resistencia frente a la dominación imperial  que quiere seguir enriqueciéndose con nuestras riquezas naturales. No, estos  procesos pueden ser catalogados como una lucha entre machos.

Entiendo  el feminismo como el más importante movimiento de nuestros tiempos, el espacio de lucha de las mujeres por sus derechos y la transformación social. Como doctrina, la más liberadora de la opresión y subordinación de las mujeres y como teoría cuando está bien construida, una de las liberadoras del siglo XXI. También que su interior concurren variadas tendencias ideológicas con diferentes concepciones teóricas, pero no cabe la menor duda de que hay corrientes dominantes.

Con una experiencia vasta en estas lides no puedo ignorar que la cultura machista está presente en los movimientos de izquierda y progresistas, impidiendo el desarrollo de las mujeres y obstaculizado su accionar y su ascenso político. Pero hay que estar al corriente en el momento justo de lo que adquiere prioridad sobre cualquier objetivo y entender donde se encuentra la contradicción principal.

No debemos temer a estos debates, tampoco ver el futuro con pesimismo, pues se producirá a la corta o a la larga un sacudimiento que bifurcará nuevas corrientes.

No puede obviarse que sobre importantes sectores del feminismo de hoy  recae la amenaza  de ser cooptado por el Estado capitalista, que gozoso de que se le vincule a sus orígenes y a su doctrina liberal y a sabiendas de lo que ocurre, trabaja para ello.Con ese Estado neoliberal  viene coqueteando y elaborando programas, y  ha tenido alguna ganancia de causa. En el espacio público ha logrado influenciarla oficialidad y que ésta asuma algunas de las demandas de las mujeres, lo que sabemos todas es insuficiente.

Ojalá que antes de que esta compulsión se verifique, los movimientos de mujeres readquieran su autonomía, liberándose de las Ongs, de los Estados neoliberales y comiencen a elaborar su propia agenda de corto y mediano plazo, buscando de nuevo la cercanía con los movimientos sociales.

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