​Entre la democracia y la aristocracia

Máximo Caminero. 

¿Es intrascendente el momento actual del hombre en el mundo? Pareciera que sí, y esta es una opinión muy personal. No estamos "trascendiendo", es decir, no somos ya tan sustanciales y relevantes. Cada día, estas sociedades en que vivimos están más atrasadas en sus pensamientos metafísicos.  No hay un avance espiritual más allá que el alcance de las Iglesias los domingos. 

Los medios de información se han diversificado tanto que ahora somos nosotros los que decidimos qué noticias, emisoras de radio, televisión, papel impreso ver. Con meternos la mano al bolsillo tenemos la magia del mundo en una pantallita que nos conecta con toda la información jamás imaginada de  ¡absolutamente todo! ....lo que en "verdad" le interese saber.

Pareciera que esta adición (ojo: no dije "adicción") sería un adelanto colosal para que todos y cada uno de nosotros pudiésemos encontrar  "la verdad" ante cualquier dilema social, político, económico o de lo que se nos ocurra... ¿Cuántas patas tiene un ciempiés?  ¿De qué color eran los ojos de Jesús? O como me puedo curar delstress.  Sin embargo, preferimos seguir mirando lo que los otros hacen y dicen y eso....ya lo damos por bueno.

Cualquier mentira que salga en línea ya es dado como un hecho porque, encima de todo, hemos perdido el derecho a pensar, ya casi no meditamos lo que decimos porque es tanto el tiempo que estamos mirando el aparatito de bolsillo que nuestra mente está ocupada en un 70% y ese 30 que nos queda, un 13 lo utilizamos para ver los obstáculos que tenemos de frente al caminar o manejar mientras usamos nuestro aparatito, un  2 para asearnos (si nos acordamos), 4 para engordar con toda la basura que nos "recomienda" el aparatito, un 10 para dormir y ,si, un humillante 1% para recordarme quien soy y qué carajo quiero hacer de mi vida.

Yo sé que muchos estarán pensando....¡Bueno! ¿y quétiene todo esto que ver con el título? La democracia, en términos llanos, todos la entendemos como aquel sistema que nos permite elegir a nuestros favoritos para que gobiernen la nación. La aristocracianos lleva al momento a pensar en personas ricas y muy "finas"...un lugar allá arriba, alto muy alto, casi inalcanzable.

En el mismo aparatito, busquen ambas definiciones y utilicemos ese uno por ciento que tiene libre para razonar lo siguiente: La democracia se dice del poder que otorga el pueblo para ser gobernado. Aristóteles y yo...¡ejem! (guardando las distancias) decimos que la democracia  es un sistema manipulable donde los menos capacitados para gobernar pueden resultar electos sobre los mas facultados. En la actualidad, las elecciones no son más que un evento deportivo en donde tres o más equipos se disputan el campeonato...; los votantes son los fanáticos...¿Usted sabe lo que es un fanático?

La aristocracia, en sus inicios en la antigua Grecia, se estableció como aquella forma de gobierno en el que los más capacitados y virtuosos eran los designados a gobernar...¿Escucharon bien? Los más capacitados, los mejores, por sus condiciones morales e intelectuales.

Hoy en día se otorgan las posiciones políticas por "meritos" pero no intelectuales y morales, sino por la labor y el trabajo que haya realizado "el atleta" para su equipo. Es por esto que hoy en día vemos a cientos de diputados analfabetas y sin las más básicas reglas de la moral y cívica. Hombres que nos gobiernan gracias a ese 1% que le dedicamos a contemplar nuestro entorno para percatarnos de una realidad que los bombardeos de nuestro aparatito nos está diciendo que no existe.

El problema de la aristocracia fue que en un momento dado perdió su rumbo al querer los gobernantes darles el poder a sus hijos sin estos cumplir con los requisitos que dan origen a la misma. La nobleza, la alcurnia y todas esas clases sociales que surgieron de la aristocracia, terminaron pariendo grandes tiranos de tristes recuerdos.

Si tan solo pudiéramos retomar un 5% de lo que hemos perdido con el aparatito de bolsillo, seguramente la democracia sería algo más aceptable ya que el fanatismo sería reemplazado por un voto de conciencia y no un acto de "fidelidad ciega". Votaríamos por los más capacitados y virtuosos en moral y conciencia. Delegaríamos a los “aristócratas” (en el original sentido) la misión de dotarnos de sus virtudes para que en un futuro no muy lejano seamos todos “aristócratas” ¡votando en una democraciaajena a las influencias del aparatito de mierda ese! ¡Salud!. 

 

Ruptura y CambioComentario