Elecciones 2020: Asimilación o implosión

Elvis Manuel Soto

1.   INTRODUCCIÓN.

El movimiento progresista iniciado por los gestores de la Independencia Nacional ha librado inmensas batallas por la construcción de una nación independiente, próspera y democrática. El pueblo dominicano se ha expresado unido en los grandes episodios de nuestra historia: Independencia, Restauración, primera y segunda intervención norteamericana. Hoy se expresa en las propuestas y las acciones de la Marcha Verde. 

En la coyuntura política actual el movimiento progresista en todas sus vertientes y colores, se encuentra ante la disyuntiva de ser asimilado mediante un proceso de nivelación política en que sobreponen los intereses partidarios y de supervivencia a los problemas generales de la nación; o por el contrario se arranca un proceso interno de evaluación y de negación de lo que han sido las practicas integracionistas de los últimos 50 años.

La debilidad del movimiento es más visible en los procesos electorales donde ha tenido pírricos resultados. Pero donde realmente se puede observar su gran desface y debilidad política es en su escaso o casi mula incidencia en los diversos sectores de la sociedad, la falta de propuestas que han facilitado que las clases gobernantes y sus partidos hayan depredado el país los últimos 50 años.

Las organizaciones que integramos el movimiento progresista no provocamos una ruptura con las viejas prácticas burocráticas, antidemocráticas y colaboracionistas. No se ha producido una renovación del liderazgo, de las propuestas políticas y de las estructuras partidarias, encontrándose en estos momentos en la obsolescencia.

Para que el movimiento pueda insertarse y aprovechar con éxito el proceso electoral del 2020 e inaugurar los grandes cambios políticos, económicos y sociales que demanda la sociedad dominicana es requerido un proceso de evaluación y ruptura con los ancestrales errores y practicas antidemocráticas que nos han caracterizado. Este proceso lo hemos denominado        un tornado democrático.

 

2.   ELEMENTOS COSNTITUYENTES DEL TORNADO DEMOCRATICO

El movimiento progresista requiere con urgencia arrancar un proceso de evaluación interno, elaboración de nuevas propuestas frente a los graves males del país, renovar sus estructuras y liderazgos, oposición activa en la calle y asumir la participación electoral en un proceso de construcción que permita liquidad las practicas erróneas.

2.1. Erradicación de las prácticas erróneas, se requiere una evaluación de nuestra práctica política identificar las deficiencias y los aciertos, para retomar los correctivos de lugar de forma inmediata.

2.2. Democratizar la vida partidaria, identificando y desterrando los estilos burocráticos, verticales y prácticas patriarcales y excluyentes. Liderazgo juvenil y mayor preeminencia de la mujer

2.3. Elaborar de forma consensuadas de una propuesta político/económica de renovación del país, esto seria la base de forjar una gran unidad en función de propuestas políticas discutidas de forma democráticas a nivel nacional.

2.4. La nueva opción política solo se podrá construir con una buena lectura de la realidad y haciendo una oposición permanente y en la calle, apoyando a todos los sectores y sus reclamos frente al gobierno y las clases gobernantes.

2.5. Una política electoral novedosa y activa, apoyada en contundentes propuestas y en un renovado liderazgo juvenil y femenino.

 

3.   CONCLUSIONES.

Ser activamente creativos nos permitirá tornar la coyuntura a favor del pueblo. La unidad del movimiento depende de la claridad de los objetivos y de la voluntad de los actores que se involucren.  Al fragor de las acciones se consolidan los compromisos y surgen los sujetos capaces de llevar a cabo los cambios y las transformaciones que el movimiento requiere.

La subjetividad y los ánimos surgirán en el camino hacia la renovación del nuevo movimiento progresista,  en el contacto con todos los sectores populares se adquieren las experiencia y se identifican las habilidades y el arrojo que cada tarea histórica les reclama a sus constructores. 

El momento es de cambio, de ánimo y de acción. 

De cada uno depende ocupar un lugar cimero en el umbral de la historia de este siglo XXI.

 

 

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