EL FOQUISMO DE LA MOVILIZACION, OTRA POSIBILIDAD

Manuel Rodrìguez

Nadie discute el hecho de que se vive un reflujo de la actividad política democrática y revolucionaria del pueblo dominicano; expresado en la desesperanza, desolación, desconfianza, incredulidad, dispersión e impotencia.

Dicha caracterización de la subjetividad de las masas es el producto de varios factores internos y externos que gravitan sobre la conciencia de los sujetos sociales llamados a dar repuesta a la creciente pauperización de la clase media y la profundización de la miseria de amplias capas de ciudadanos que viven en la pobreza extrema.


Uno de los logros de la clase dominante dominicana, posiblemente el mayor de todos, ha sido lograr invisibilizar el rostro del enemigo ante los ojos de los que sufren las limitaciones materiales para su sobrevivencia. Esa realidad llena de más incertidumbre al pueblo dominicano impidiendo que se produzcan confrontaciones decisivas en el terreno político que generen motivaciones para las luchas, alta moral y nuevas combatividad.


El fenómeno de la desmotivación de las masas para la lucha no es nuevo. La historia conoce de largos y prolongados periodos de desmovilización, de altos y bajos, de ensayos de iniciativas que se encienden y se apagan sin lograr objetivos concretos.

Un elemento presente en este contexto es la ausencia de una verdadera vanguardia revolucionaria que se ponga en sintonía con el momento, haciendo un correcto análisis concreto de la realidad concreta que le permita vencer la dispersión agrupando en su seno al sujeto social que ha de impulsar la organización de las masas, la profundización en su formación política e ideológica y lanzarla a la lucha de manera organizada y resuelta a la toma del poder.


El camino para revertir todas las sensaciones negativas que conforman la subjetividad del pueblo dominicano pasa por la puesta en práctica de las enseñanzas de nuestros mártires y héroes contenidas en las experiencias de la Trinitaria, en la referencia de Juan Pablo Duarte, los Restauradores en la figura de Gregorio Luperón, los Gavilleros del Este, con el ejemplo de Manolo y las Hermanas Mirabal, los constitucionalistas de abril representados en el coronel Fernández Domínguez y el coronel Francisco Caamaño, y el ejemplo de los palmeros representado en Amaury German, así como el ejemplo de Amín Abel. En ellos se expresa gran parte del pensamiento y la acción en distintos contextos históricos que bien pueden servir de guía al nuevo sujeto social que ha de protagonizar los acontecimientos políticos en la presente coyuntura.


Tenemos que tener claro que el momento de hoy no puede esperar las grandes marejadas de pueblo para la lucha del presente, que el concepto masa no se puede medir partiendo de los momentos de gloria en que se encontraban el movimiento popular de otras épocas y contextos, que debemos comprender que hoy el pueblo clama por los hombres y mujeres valientes que se la jueguen en su nombre.


Ensayar iniciativas arriesgadas y de acérrima confrontación política no es de aventureros, ni de suicidas, ni de amargados de su existencia, sino más bien, de seres humanos enamorados de un puro ideal y llenos de patriotismo, sensibles ante el sufrimiento que padecen los humillados del pueblo dominicano, y conscientes de su rol histórico y de su responsabilidad revolucionaria de la toma del poder para la construcción una sociedad más justa.


Conocer el pensamiento del pueblo en cada circunstancia es de vital importancia para la vanguardia, porque solo así ella será capaz de acompañar a su pueblo en su grito de rebeldía contra la miseria y su reclamo por un mundo mejor.


Hoy pueblo es el que lucha, el que se moviliza, el que se organiza, el que está dispuesto a asumir por su grado de conciencia la lucha reivindicativa y política de los explotados. Esas son las categorías cualitativa que se deben tomar en cuenta en estos momentos para definir qué es masa hoy, y no la categoría cuantitativa expresada en cantidad que sería lo ideal, pero, hoy no es posible sin antes hacer que las condiciones que mantienen postrada la conciencia, tanto de las fuerzas organizadas, en primer orden, como la subjetividad del pueblo en general.


Las luchas heroicas y contundentes llevadas a cabo por una pequeña cantidad de hombres y mujeres disciplinados es el faro que alumbrará la conciencia de las grandes mayorías para ganar su confianza, recuperar la credibilidad, superar la dispersión y la impotencia.

Solo con el foquismo de la movilización, entendida esta como el accionar en todos los frentes y con todos los métodos de lucha se puede revertir el reflujo de hoy.

Por tanto, la organización, la movilización, la concienciación de las masas debe ser la tarea principal de todo revolucionario hoy, esto, en la concreta, es construir la vanguardia revolucionaria. Cualquier otra actividad, del que se precie ser revolucionario, deviene en distracción y postergación de la presente dominación capitalista.

RyCComentario