La inseguridad ciudadana como arma política

Julio Hidalgo. Se han escrito Innumerables artículos, estudios y reportes sobre la inseguridad que impera hoy en la República Dominicana. También se ha escrito sobre las diferentes causas y consecuencias de dicha inseguridad. Pero en ninguno de estos escritos se ha mencionado la posibilidad de que la inseguridad ciudadana esté siendo utilizada como un arma política en contra de “los de abajo”, que son la mayoría, y de sus defensores.

Si bien es cierto que no podemos afirmar que la inseguridad ha sido creada intencionalmente como arma política, no es menos cierto que los sectores de Poder la aprovechan y la fomentan para su propio beneficio. ¿Cuáles serían esos beneficios?

La inseguridad ciudadana sirve:

1.Para desviar la atención, disminuyendo en nuestros pensamientos la importancia de males que azotan a nuestra población por décadas; por ejemplo:

a)      El desempleo crónico no ha alcanzado nunca los niveles de reportajes de prensa, ni de análisis por los articulistas de opinión, que ha conseguido la inseguridad ciudadana. Lo mismo podríamos decir de los aumentos anuales del costo de la vida. Ahora, la inseguridad ha conseguido que sea más difícil que hablemos de ellos.

b)      La lucha contra la corrupción pública y privada que, en gran parte por las manifestaciones en las calles, estaba alcanzando altos niveles de exposición en los medios de comunicación.

c)       El saqueo a que está sometida la población por personas del gobierno y del llamado sector privado.

d)      El saqueo de nuestros recursos mineros (oro, bauxita, ferroníquel, etc.), madereros, terrenos importantes, áreas de playas y otros.

Todos estos problemas, que son causados por personas, o grupos de personas, con nombres y apellidos, son dejados de lado debido a que la inseguridad atenta no sólo contra los bienes duramente adquiridos a través del trabajo, sino contra el bien más preciado: la vida.

2. Para evitar, o por lo menos dificultar, la unidad de los sectores empobrecidos, ya que dificulta el tránsito, la comunicación directa y el intercambio de ideas entre las personas que viven en barrios diferentes, y a veces hasta entre los que viven en un mismo barrio.

3. Para “ablandar” sicológicamente a la población, lo que permite que las fuerzas del Ejercito sean usadas en los barrios cuando el gobierno y sus aliados lo consideren necesario. (Principalmente para enfrentar las protestas).

4. De igual modo, se “prepara” a la población para que, de ser necesario, acepte la existencia de un gobierno de “mano dura” o de una dictadura que le ponga “remedio” a la inseguridad ciudadana; aunque a la larga este remedio resulte peor que la enfermedad.

Repetimos que no podemos afirmar que la inseguridad ha sido creada intencionalmente como arma política, pero la complicidad de los grupos de poder es evidente, dada la facilidad con que los delincuentes actúan y consiguen las armas, además porque el costo de las mísmas no está al alcance de los pobres.

 

 

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