Tengamos el valor de gobernar

Luis Ulloa Morel. Gobernar es la acción o, más propiamente, el proceso por el cual determinadas personas hacen posible el cumplimiento de ciertos mandatos propios o previamente establecidos. Es más que obvia la vinculación de este concepto con la idea de poder, del ejercicio del poder: se puede gobernar si se tiene poder.

Siendo así, eso de que nos atrevamos a gobernar será como decir que nos atrevamos a tener poder. Pero este llamado ¿no tiene más de cinismo que de sana recomendación? ¿No sería como pedirle al pobre que sea y se comporte como rico?

Pues no. Aquí no. Porque pedirle a quien hace política que quiera gobernar es solo pedirle que cumpla con su deber. Su deber es acumular poder para ejercerlo. Su deber es gobernar y por tanto acumular poder. Pero hay aquí un bucle: podrá gobernar si acumula poder, y esto último solo podrá ocurrir si gobierna.

Gobernar quiere decir –volvamos a la definición inicial— hacer que se cumplan ciertas voluntades. Nadie ha dicho que ese cumplimiento deberá ser siempre total ni que esas voluntades serán siempre las de quienes ejercen el gobierno formal, vale decir, el control de los mecanismos del Estado. Gobernar será siempre co-gobernar, siempre que quienes no detenten el poder formal tengan también poder, por muy parcial que sea.

Porque si es verdad eso de que gobernar es hacer posibles ciertas realizaciones, entonces gobernar será también EDUCAR, DEMANDAR, EXIGIR, PROPONER, ORGANIZAR, EMPRENDER, AUTOGESTIONAR, DENUNCIAR…

Se dirá que de todo ello tenemos en el país. Y es verdad. De hecho, dondequiera que hay poder hay resistencia (Foucault). Pero existe resistencia como acción inercial, refleja, defensiva, y hay la  resistencia planeada, estratégica, ofensiva, esa resistencia que molesta a quienes controlan el Estado, que les corroe, amenaza y disminuye. Es aquella que impide  que nos gobiernen al antojo.

Y es la resistencia que de manera efectiva prepara para alguna vez llegar a ejercer el pleno gobierno y no sentir entonces que nos pasa nada demasiado nuevo.

RyCComentario