Atrévete a saber - Marcha Verde ¿Un movimiento político?

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Pedro A. Hernández*

Por su impacto en el accionar de la sociedad en su relación con el gobierno, la Marcha Verde se ha convertido en tema de análisis y debate en círculos académicos. Algunos intelectuales dicen al respeto que es un “movimiento sociopolítico”, otros expresan que es un “movimiento político”, muchos afirmamos que es un “movimiento social”.

Para mí, la Marcha Verde es un movimiento social. Pero ¿qué es un movimiento social?

La expresión “movimiento social” fue introducida por primera vez por el sociólogo alemán Lorenz von Stein en los debates académicos sobre las luchas políticas del pueblo francés a partir de finales del siglo XVIII hasta mediado del siglo XIX.

En un primer momento, la expresión “movimiento social” aludía a un proceso continuo y unitario en virtud del cual el conjunto de la clase obrera cobraba conciencia de si misma.

Cabe destacar, que en el Manifiesto Comunista (1848), Carlos Marx y Federico Engels usaron esas palabras al declarar que “todos los movimientos históricos anteriores fueron movimientos de minorías, o persiguieron los intereses de las minorías, en tanto que el movimiento proletario es el movimiento consciente e independiente de la inmensa mayoría y obedece a los intereses de la inmensa mayoría.

En el libro Los movimientos sociales 1768 – 2008, Charles Tilly expresa que los movimientos sociales están formados por diferentes grupos de intereses, entre los que se incluyen las capas más significativas de la sociedad, tales como obreros, grupos de mujeres, estudiantes, jóvenes e intelectuales unidos por un agravio común, como por ejemplo la ausencia de democracia, o reivindicaciones económicas y sociales colectivas.

Como movimiento social la Marcha Verde es policlasista, está integrada por personas provenientes de todas las clases sociales dominicanas, lo que la convierte en un escenario de conflictos y de disputas que, hasta ahora, han sido bien manejadas, en el sentido de que no ha habido fisura, ruptura ni desprendimiento de grupos, lo que debilitaría su poder de convocatoria y su fortaleza para exigir al gobierno la demanda de justicia.

Tilly afirma que los movimientos sociales son políticos por cuanto, de un modo u otro, los gobiernos, con independencia de su signo político, figuran como parte de las reivindicaciones y demandas, bien como autores, bien como objeto de las reivindicaciones y demandas, bien como aliados del objeto, bien como árbitros de la disputa.

La Marcha Verde es política, por su demanda de justicia contra corruptos que esquilmaron el Estado desde posiciones del gobierno, pero no surge por iniciativa de un partido, no es correa de transmisión de ningún partido, y no aspira a la conquista del Estado, ese no es su objetivo, aunque en la coordinación del movimiento y entre las y los que marchan haya personas que son miembros de partidos políticos.

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Por lo general, un movimiento social como la Marcha Verde suele representarse por medio de signos y símbolos que le dan una identidad: mensajes, consignas, vestuario -color verde-, insignias, canciones, compromiso –desafiar el mal tiempo atmosférico –como en la marcha del domingo 12 de agosto-, etc.-.

La vigencia y eficacia de los movimientos sociales depende siempre de la  convicción y del trabajo sostenido de planificación, organización y acción de un núcleo de activistas y emprendedores que son capaces de trabajar sin descansar y de eliminar o echar a un lado sus posiciones personales en pro del consenso general.

Algunos intelectuales afirman que los nuevos movimientos sociales como la Marcha Verde, “ponen de manifiesto la crisis y agotamiento de las mediaciones institucionales (partidos, sindicatos), otros sostienen que son la respuesta social al vacío político dejado por los partidos”.

Respeto esas opiniones, pero a mi modo de ver lo que hacen los movimientos sociales es evidenciar las limitaciones de los partidos, en el sentido de que éstos, en primer lugar, se han quedado estancados programáticamente, levantando viejas demandas que aún mantienen vigencia pero sin incorporar un conjunto de demandas nuevas, como las feministas, ecologistas y otras.

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En segundo lugar, la lógica de acción de los partidos es dar solución a los problemas cuando alcancen el poder político, y los movimientos sociales demandan esas soluciones estando fuera del poder, y ahora.

En tercer lugar, los partidos siguen siendo estructuras cerradas, jerarquizadas, reproductoras de relaciones de poder entre dirigentes y miembros de la base. Como dice Giovannis Sartoris en La democracia en 30 lecciones, “cuanto más organizada se hace una organización, en esa misma medida será cada vez menos democrática. La organización desnaturaliza la democracia y la transforma en un sistema oligárquico”.

Por el contrario, los movimientos sociales, como Marcha Verde, tienen estructura flexible, líquida. Además, por su forma de estructuración y de accionar, la gente contrae con los partidos un compromiso grupal, corporativo, pero con los movimientos sociales contrae un compromiso con la reivindicación o demanda, no con la estructura corporativa.

Como dice Charles Tilly: “Si los movimientos sociales comienzan a desaparecer, su desaparición será la prueba de la debacle de uno de los principales vehículos de participación del ciudadano de a pie en la política pública”.

Por eso, defendamos la Marcha Verde, y trabajemos por la creación y accionar de más movimientos sociales en la República Dominicana y en el mundo.

*El autor es activista social y profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.