Permisos y permisividad
 Espacios de expresión… controlada!

Cristina Bianchi

La Ciudad Colonial de Santo Domingo es la zona más visitada, turísticamente hablando, por miles de personas que llegan en avión y por crucero. Sin embargo, los resultados de la “costumer satisfaction”, el nivel de satisfacción del cliente, revelan incomodidades de los turistas sobre el nivel de basura en el centro histórico de la primada de América. Acerca de los artistas que se sitúan en el parque Colón y en el boulevard del Conde nadie se queja. Parece que el Ayuntamiento del Distrito Nacional es el único al cual le molesta que personas libres y en plena capacidad de sus derechos se sientan en los bancos público pintando y tocando. También, parece que el parque así llamado “de las palomas” está sujeto a una limpieza de palomas, a través de veneno para estos animales que caracterizan tan lindo parque. A esto se suma el cierre del hospital Padre Billini que se está impulsando desde las instituciones competentes.

Más allá de las protestas pro artistas que se están realizando en estos días en el mismo Parque Colón y pro libertad de expresión y de ocupación de los espacios públicos; más allá de las protestas y recaudaciones de firmas para que se evite el cierre del hospital Billini, hay que preguntarse quién está detrás de todas estas resoluciones o acciones y qué plan hay detrás.

Las renovaciones siempre llevan consigo resistencias. Renovar, lo sabemos, en cada organización, en cada familia, en cada vida y en cada gestión municipal es un gran reto. Toda acción lleva amigos y enemigos. Lo que sí es importante es hacer las cosas con un criterio de transparencia, de políticas públicas para la población y no respondiendo a planes de privados que financian las obras o a institutos bancarios internacionales que tienen interés en gobernar más arriba del plano político.

Aquí no se trata de decir si esto está bueno o está malo. Es el cómo se hacen las cosas, cómo se toman las decisiones, cómo se abren centros comunitarios y si todo esto es expresión de un camino construido junto a la población, con y para la población o si simplemente se buscan presencias para poder decir que se ha hecho un proceso de consultación.

Entonces, ¿qué espacios públicos quedan y para cuáles actividades? Si es que realizar una actividad en algún espacio público de la Ciudad Colonial cuesta más de 20,000 pesos? Sí, porque éstos son los nuevos impuestos y las nuevas políticas del Ayuntamiento del Distrito Nacional, sin entender el por qué ni qué política hay detrás, más allá de controlar que sólo lo aprobado pueda salir.

La pregunta final es: ¿y desde cuándo lo nuevo, el progreso, los aportes a la mejora de una sociedad han pedido permiso?