Un día será…

Luis Ulloa Morel.

México canta hoy sus alegrías. Es decir sus esperanzas, pero esta vez esperanzas para entrega más bien próxima y no para un nebuloso futuro. Es verdad que por el momento es solo que ha ganado la Presidencia un candidato cuyo parangón habría que ir a buscar a los lejanos años ´30 del pasado siglo, en el gobierno de Lázaro Cárdenas. Es verdad que Andrés Manuel López Obrador, MORENA y sus aliados tienen por delante tareas inmensas y complejas, tras demasiadas décadas de gobiernos indecentes, corruptos y al servicio de las clases poderosas del gran país de Hidalgo, de Morelos, de Juárez, de Zapata, de Villa. Pero el dato duro –muy duro para los enemigos de los humildes—es que a golpe de heroísmo, de persistencia y de inteligencia, el 53% de los votantes ha impuesto con sus votos el inicio de otra historia.

El contenido concreto de esa historia está desde luego por verse. El mundo progresista y sensato observará con atención cómo se enfrentará desigualdad obscena, la pobreza ancestral, intensa e extensa, el poder del narco y de la violencia criminal, las difíciles relaciones con sus vecinos del norte… Y desearemos que sean vencidos uno a uno los mil obstáculos previsibles y no previsibles.

La historia de López Obrador da también para, además de desear, confiar…

¿Y por nuestros predios: en qué podemos confiar quienes también, igual que los mexicanos y las mexicanas progresistas, estamos más que hartos de injusticas, desgobiernos, degeneración y corrupción? ¿Hay razones para confiar en que al menos algo habrá de pasar?

Sí. Se ve lejos, pero sí. “Donde hay poder hay resistencia”, dedujo un filósofo francés. Ese principio en sí mismo alimenta esperanzas, sin duda. Y en la patria de Duarte se ha confirmado tantas veces ha existido el poder, es decir siempre.

Uno  quisiera, eso sí, nuevas y más fuertes confirmaciones, ajustadas a las exigencias de hoy. Quiero decir que algunas vez, más pronto que tarde, acumulemos lo necesario para no solo admirar y alegrarnos de que en países como México la izquierda conquiste el favor popular y se imponga electoralmente, sino que también aquí hagamos que pase algo semejante. Eso se decide, se trabaja y se logra. Un día tiene que ser. 

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 El autor es activista político y cultural y profesor de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.