La seguridad social en la picota

Gregorio Moya E.

Hay todo un conflicto que pone de relieve intereses encontrados. Por un lado están los intereses de las ARS, empresas de intermediación financieras, entre las cuales hay menos de cinco que funcionan monopolizando el mercado del seguro de salud de los trabajadores en República Dominicana, monopolio que pretenden extender a lo que se llama en el país proveedoras de servicios de salud, que son las clínicas, laboratorios y centros de diagnósticos de todo tipo, incluyendo también el negocio de las medicinas.

Las ARS, que lo único que hacen es tener una lista restringida de médicos, laboratorios y centros de imágenes deciden cuáles médicos incluyen en esas listas, cuales centros de salud y de diagnóstico. Así mismo, las ARS deciden cuáles medicamentos debe usted usar y cuales no debe usar, cuales procedimientos médicos y quirúrgicos son los que usted aplica, llegando al colmo de estas “empresas” cubren la amputación de una pierna y no la revascularización de esta para evitar que un afiliado pierda un miembro.

En ese “trabajo” de decidir cuales médicos trabajan y cuáles no, que centros dan servicios a sus afiliados y que centros no, cuales servicios y productos deben recibir quienes pagan por ello, por eso han obtenidos fabulosas ganancias.

Por su lado están los médicos, que aportan su conocimiento y horas de trabajo a producir servicios de salud, los cuales han venido demandando mejoras en sus contrataciones, el respeto al ejercicio de su profesión y que las ARS no limiten el derecho a trabajar, sobre todo cuando están facultados para ello por el Estado a través del exequatur de ley que le otorga el poder ejecutivo luego de sus años de formación y de haber cursado la pasantía de ley.

Los médicos a través del Colegio que los agrupa denuncian que el Consejo de la Seguridad Social les ha aprobado aumentos en lo que pagan los afiliados en nueve ocasiones, pero para los trabajadores de la salud no ha habido mejoras en el pago de los servicios. 

Un ingrediente que ha exacerbado el ambiente es que el periódico Diario Libre ha igualado a las ARS con los médicos considerándolos carteles, con toda la carga negativa y el estigma que ello significa cuando este concepto traído de la economía es utilizado actualmente para referirse más al mundo del crimen, sobre todo del narcotráfico. 

Ha sido una ofensa hacía los profesionales de la salud, porque los médicos dominicanos no actúan coludidos para poner precios y tarifas, si lo hacen las ARS, los médicos no actúan como un monopolio, ni siquiera las clínicas privadas, como empresas capitalistas lo hacen. Lo que ocurre en realidad con estas últimas, sobre todo las clínicas pequeñas, las cuales han casi desaparecido, al igual que los consultorios médicos en barrios a los cuales accedía la gente de las comunidades. Es decir, emprender en salud es una ficción, por el monopolio de las ARS.

Lo que vemos pues en este conflicto es que los que producen realmente, en este caso servicios de salud, sean profesionales liberales o empresas como son las clínicas privadas están supeditadas por los que no producen nada, por intermediarios financieros que tiene a su favor una ley de seguridad social a su imagen y semejanza y unas autoridades timoratas, que frente al conflicto se colocan en una neutralidad que sirva al poderoso sector financiero de las ARS.

En ese marco, no hay otra alternativa que no sea luchar por modificar la ley de seguridad social, promoviendo un movimiento social en la que participen los que financian la seguridad social y los que trabajan en el sector, para sacar de la ecuación a los que sin producir nada son los que se benefician del actual sistema de salud, las ARS.