Reforma política contra la vergonzosa desigualdad de género

 Pedro A. Hernández

“La distribución de funciones varía mucho de unas especies a otras. Así, por ejemplo, en los pingüinos, el encargado de cuidar los huevos es el macho, mientras la hembra recorre grandes distancias en busca de alimentos; en el mundo de los leones, es la hembra la encargada de cazar y el macho de proteger; pero cuando contemplamos la evolución de la humanidad, vemos que la especie se ha decantado hacia el predominio de una de sus ramas, la masculina, que ha establecido una hegemonía muy prepotente sobre la femenina”[1].

En lo que a República Dominicana se refiere, persiste un alto desequilibrio en el control del poder político entre hombres y mujeres. Por ejemplo, en las pasadas elecciones de 2016 solo 50 mujeres lograron una curul en la Cámara de Diputados y 3 mujeres en el Senado, lo que equivale a un 24.4% de la matrícula en ambas cámaras. 19 mujeres fueron electas como alcaldesas de un toral de 158, es decir, un 12 por ciento.

Pobreza femenina e inserción laboral

En la República Dominicana, la tasa de pobreza femenina es un 28% más alta que la masculina. Las mujeres pobres, con menor nivel educativo y mayores obstáculos para compartir o delegar las responsabilidades domésticas y familiares, presentan mayores dificultades para insertarse al mercado laboral. Se constatan altos porcentajes de desempleo o subempleo, sobre todo entre las mujeres más pobres. Las mujeres presentan la mayor tasa de desempleo del total de la población económicamente activa a nivel nacional (23.1% al 2014), lo que las coloca muy por encima de la tasa de desempleo masculina (8.7%)[2]. 

A nivel laboral, las dominicanas enfrentan graves desventajas. A pesar de que constituyen el 65% de quienes estudian en las universidades y el 80% de quienes se gradúan con honores, la tasa de participación de la mujer es mucho menor que la del hombre (44.5% las mujeres vs. 67.9% los hombres), (Melisa Bretón, http://www.do.undp.org).

Según el Centro de Estudios de Género CEG-INTEC,al 2017 solo el 49.1% de las mujeres mayores de 15 años formaban parte de la fuerza laboral, mientras en los hombres esta proporción se sitúa en 75.9%. Se estima que el ingreso laboral promedio mensual de las mujeres ocupadas equivale al 83.8% del recibido por los hombres. Respecto al desempleo, continúa afectando en mayor proporción a las mujeres y a las personas jóvenes. Al 2017, la tasa de desempleo ampliado para las mujeres fue de 22.7% y en los hombres se estima en 10.7%

Epidemia de feminicidios

República Dominicana es el tercer país de América Latina y el Caribe con la mayor cantidad de homicidios hacia mujeres (3.6 por cada 100 mil mujeres), sólo superado por Honduras y El Salvador, revelan informes de la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Entre los años 2005 y 2016 hubo mil 166 casos de feminicidios en República Dominicana, según estadísticas de la Procuraduría General de la República (PGR). El CEG-INTECcalcula que las cifras de feminicidios, la dimensión más visibilizada de la violencia, fue de 177 feminicidios en promedio por año, en el periodo 2005-2017.

Esos breves datos acerca de la relación de género son suficientes para evidenciar que la izquierda dominicana requiere elaborar una propuesta de reforma política y una estrategia de movilización social contra la desigualdad y que reivindique la equidad de género como establece la Constitución.

En efecto, de acuerdo con la Constitución “todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal”.

Reformas políticas contra la desigualdad de género

Hay que propugnar por diversos medios, por una reforma política que incluyala igualdad entre mujeres y hombres en las tres dimensiones que planteala Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW): la formal, lasustantiva y la de resultados. La igualdad formal de jure o normativa— se refiere a la igualdad ante la ley y supone que mujeres y hombres tienen los mismos derechos y trato. La igualdad sustantiva de facto o material— supone la modificación de las circunstancias que impiden a las mujeres el ejercicio pleno de sus derechos, así como el acceso a las oportunidades por medio de medidas estructurales, legales o de política pública que garanticen en los hechos la igualdad.

La igualdad de resultados, es la culminación lógica de la igualdad sustantiva o de facto. “Los resultados pueden ser de carácter cuantitativo y cualitativo, es decir que pueden manifestarse en que, en diferentes campos, las mujeres disfrutan de derechos en proporciones casi iguales que los hombres, en que tienen los mismos niveles de ingresos, en que hay igualdad en la adopción de decisiones y la influencia política y en que la mujer vive libre de actos de violencia.

En el caso específico dominicano la reforma política por la equidad de género debe  incorporar la exigencia de una nueva ley laboral o nuevo código de trabajo en el que se establezca la igualdad de género y no discriminación en el trabajo; una categorización adecuada de trabajo doméstico; protección frente al acoso sexual o laboral; derecho a descansos remunerados en períodos de lactancia. Derecho a permisos remunerados para cuidados a hijos/as e hijos menores de edad. Categorización sobre el/la trabajador/a con responsabilidades familiares como aquellos que tienen bajo su dependencia y cuidado familias, o personas enfermas o discapacitadas, entre otros aspectos.

Promover la aprobación de “una Ley de Partidos Políticos contentiva de regulaciones claras y efectivas de cara a la promoción de la participación política equitativa de las mujeres a lo interno de los partidos políticos”; así como “la revisión de la actual Ley Electoral con miras a la incorporación de la paridad que contribuyan a alcanzar la igualdad en el ejercicio del poder, la toma de decisiones y los mecanismos de participación y representación política[3].

El autor es activista social y profesor de la Escuela de Sociología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo –UASD-

 

[1]José Luis Padilla. Feminología: Abordaje energético y humanista del enfermar en la mujer. Escuela Neijing. España, 2015.

[2]Centro de Estudios de Género de INTEC. Mujeres, Participación y Ciudadanía en la República Dominicana, Logros, Desafíos y Apuestas. Santo Domingo, República Dominicana Marzo, 2015

[3]Centro de Estudios de Género de INTEC. Obra citada.