Educación política como práctica: confusiones que hay que superar.

Luis Ulloa Morel.

Lo que sigue no pretende ser a modo de lecciones de Pedagogía: son solo puntualizaciones muy referidas a la acción práctica en materia de educación política, en especial aquellas que asumen –deberían asumir—las organizaciones políticas.

1.    Primero hay que formar “abajo”, a la gente de menos nivel, con el contenido más elemental. ¡Mal camino! Para empezar, ¿quiénes se encargarán, con cuáles medios, con cuáles ideas, de ayudar a aprender a esos miembros, activistas y simpatizantes que lo requieran? Se requiere gente formada –lo suficiente—para que sea posible reproducir esa formación más en masa. Todo partido de masas lleva dentro un partido de cuadros.Hablo más bien de un orden lógico y no necesariamente de “etapas” rígidas.

2.    La educación política es para convencer.No, señoras y señores, o,  mejor dicho: no debe ser lo prioritario. No confundamos educación política con propaganda. La primera deberá procurar que se comprendala realidad, los propósitos, etc. así como que se apuntale la capacidad de ejecución de políticas; la segunda trata de convencer doctrinalmente, siempre con una o poquísimas ideas. De alguna manera es también educación pero solo tomando la palabra en un sentido muy amplio. Naturalmente que la educación política también adoctrina, ideologiza, pero no puede ser este su norte principal: se supone que educamos a gente que ya está convencida.  

3.    La educación política debe formar grandes teóricos y técnicos. No tanto así, damas y caballeros. No es practicable, a menos –tal vez—que nos convirtamos en una universidad o un centro de investigación. Los grandes teóricos y técnicos es más fácil traerlos, “reclutarlos” ya formados, con políticas atractivas y garantizándoles su espacio de acción. Lo que sí podemos y debemos hacer es que la militancia y menbresía: a) domine adecuada y suficientemente, acorde con sus niveles de responsabilidad, los elementos explicativos de la sociedad y del mundo, los fundamentos teóricos y doctrinarios de la organización y de sus políticas; b) domine asimismo las herramientas necesarias para su ejecución práctica; c) esté en capacidad de participar adecuadamente en la elaboración de las políticas. 

4.    Es necesaria una bien establecida plataforma material: salas modernas y cosas por el estilo… ¡Pues no! Si ya se tiene, tanto mejor, pero lo crucial es crear medios formativos, indicar fuentes, desafiar a aprender, motivar permanentemente. Claro que también que deberá haber eventos puntuales, los necesarios, pero el compromiso es con un PROCESO FORMATIVO, en base a un “currículo” dictado por las demandas particulares de la organización(punto anterior). Por lo demás, la organización debe ella misma funcionar como escuela, como espacio y dinámica que educa: con su práctica, sus debates, etc.