No todo será justificable

Me senté en la brisa porque no era tarde, el tiempo permanecía. 

Aquellas dos naranjas aún colgaban de aquel naranjo desde hace mucho y el perro que aguardaba bajo la mesa, como absorto en la invisibilidad de alguna cosa, me impedía descifrar sus pensamientos.

Y aunque sí piense en los años no teniendo paso; en la lucha, en la entrega; en el silencio enlutado de algún político o en la palabra irrevocable de un juez de alta corte, pero también en la lata vacía cerca de los libros, en la hoja verde que caía entre muchas otras, o en las nubes navegando entre la Luna, las aves recogiendo su vuelo ya cansado o el olvido despidiendo a alguna piel arrugada, no todo será justificable.