El presagio de Roth

Philip Roth escribió “La conjura contra América” en el año 2005. El leit motiv de la “conjura” lo delinea el autor de la siguiente manera: “el despliegue de lo imprevisto estabaen todas partes. Lo implacablemente imprevisto, que había dado un vuelco erróneo, eralo que en la escuela estudiábamos como ‘historia’, una historia inocua, donde todo loinesperado en su época esta registrado en la página como inevitable. El terror de lo imprevisto es lo que oculta la ciencia de la historia, que transforma el desastre en épica”(Roth, la conjura...).

La trama transcurre en un barrio judío de bajos ingresos de Newark, en el estado de New Jersey. Corren los años cuarenta, y Roth – el escritor- se encarga de manera audaz de entretejer la realidad y la ficción de la imaginaria familia Roth. En la novela, el pater familia Roth decide negarse a aceptar una promoción que le otorgaron en la compañía de seguros donde trabajaba, cuando se da cuenta de que en realidad el cambio laboral suponía su definitivo fracaso. El hecho fue que lo trasladaron a un área geográfica predominantemente germánica, y siendo judío, lo que debía esperar es que los ciudadanos de origen germánicos, que ocupaban cargos directivos en la empresa en cuestión, rechazaran y obstaculizaran sus esfuerzos laborales, además de que la población de consumidores de sus productos era descendiente de alemanes, y consecuentemente, se exponía a perder su trabajo. La novela va describiendo de manera magistral, y creando una tensión narrativa, de cómo lo imprevisto y poco probable, va tornándose en realidad.

Paralelamente, lo inverosímil en el entorno macrosocial aparece en la trama cuando los estadounidenses, en vez de elegir a Roosevelt como presidente de ese país (lo real histórico) eligen a Charles Lindbergh. En la realidad histórica, este último personaje es recordado como un gran héroe norteamericano, pionero de la aviación. Lo que no se recuerda, y no ha sido documentado con profundidad, es el apoyo y las preferencias de Lindbergh a los nazis. En un discurso de Lindbergh -el histórico- del 11 de septiembre de1941 (llama la atención también esto del 11 de septiembre), ya se vislumbra la fuerza de la post-verdad y la manipulación (que hoy conocemos como manipulación del consenso) dijo: “los tres grupos más importantes que han estado empujando a este país hacia la guerra son los británicos, los judíos y la administración Roosevelt...detrás de estos grupos están... (los) capitalistas, anglófilos e intelectuales...me refiero tan sólo a los agitadores belicistas ...constituyen solamente una pequeña minoría...pero tienen mucha influencia”. Roth, va entretejiendo con la magia lacerante y cínica de su prosa la forma en que este personaje ficticio accede al cargo político de mayor importancia de su nación.

Al crear un personaje con estas características, Roth es capaz de hacer verosímil, en la mente de sus lectores, de cómo lo imprevisto y poco probable puede hacerse realidad. Teniendo a un presidente que ponía en peligro los precedentes de las conquistas democráticas del país que los había acogido como inmigrantes, la familia Roth comenzó a vivir momentos espeluznantes en una fortalecida ola de eventos nacionalistas fascistas.

Por otro lado, mi experiencia como lector en esta novela, me lleva a darle importancia al ejercicio ciudadano de tener siempre una actitud vigilante. Recuérdese, que con todos los impedimentos (corrupción, clientelismo, patrimonialismo, nepotismo) que pueden

someter los políticos de carrera a la tradición democrática, todavía conservamos las prerrogativas devenidas de nuestros derechos ciudadanos, tales como participar en la promulgación de leyes, la toma de decisiones, aplicación de las leyes. Puntualmente en este tipo de gobiernos los gobernantes deben de actuar a favor de su constituyente (Held, 2007). El concepto, desde sus inicios recoge uno de sus principios justificativos que consigna la existencia de la igualdad política de los ciudadanos preservando su libertad para que estos puedan gobernar y ser gobernados (ídem). Aun cuando somos hijos de tradiciones liberales, el escenario que plantea Roth, nos abre los ojos una vez más, de cómo la democracia se puede desvanecer con una insólita rapidez.

De manera que Roth nos ofrece, vía la literatura, explorar las dimensiones punzantes y profundas del drama social a través de los grandes problemas que enfrenta la humanidad en la actualidad, llámese el liderazgo de Donald Trump -increíblemente las semejanzas del personaje ‘Charles Lindbergh’ con Trump llaman mucho la atención-, o la

experiencia migratoria, además de la adaptación o desadaptación del migrante, de la xenofobia, de la creación de nuevas identidades y la desaparición de las conquistas democráticas que se cosecharon por más de un siglo de luchas políticas. Y es posible que la realidad que están viviendo muchos seres humanos desplazados de sus tierras ya sea por razones políticas, económicas, o guerras no sea comparable con la ficción que tan magistralmente Roth ha creado en su conjura.