Espiritualidad Revolucionaria. Fluir no es dejar pasar.

En estos tiempos de crisis económica y existencial, muchas personas sienten un gran vacío en su ser. Para Tratar de saciar el ímpetu de búsqueda que esta crisis genera, existen en el "mercado espiritual" muchas falsas propuestas que se ofrecen y plantean que una de las mejores formas de solución a los problemas creados por esta sociedad, sería aislarse del mundo, construir una burbuja de salvación, o tratar de llenar dicho vacío con cosas exóticas, que son ofrecidas para ser compradas en los mismos espacios donde se oferta la tan anhelada búsqueda existencial.
 
Es decir, por un lado,  se oferta el aislamiento, la tranquilidad y quietud espiritual y, por el otro,  se incentiva al consumismo como mecanismo de hacer olvidar el sentido de vacío y frustración que se genera en esta sociedad.
 
El consumismo promueve la realización de las personas a través del " tener humano", mediante el cual se valora a las personas por lo que tiene y no por lo que es.
 
Desde este espacio de Ruptura y Cambio queremos reflexionar sobre la importancia de identificar los mecanismos del sistema capitalista para la cosificación del ser, el cual intenta forjar un ser humano que sienta que su vacío sólo puede ser llenado con las cosas banales que se promueven en el mercado.
 
Esta es una de las razones por las que nos hemos propuesto aportar a una espiritualidad que rompa con las concepciones individualistas, conservadoras y reproductoras de las relaciones desiguales de poder. 
 
Cotidianamente vemos como se despiertan los intereses de búsqueda de espacios de meditación, reflexión, cursos de yoga, retiros espirituales y hasta cursos expresos de iluminación, en los cuales pueden verse, además, como en gran parte de estas propuestas los planteamientos que ofrecen "la auto realización" pretenden que las personas, olvidando su ser social, no tomen partida en los procesos de cambios sociales contra las injusticias. 
 
Ante estas situaciones de desigualdad, violencia, marginación y pobreza, se promueven concepciones sobre el "déjalo fluir", "las cosas pasan por algo" o "tómalo como te lo manden", aportándose desde estos enunciados al conservadurismo y conformismo que solo aportan a la preservación de toda forma de injusticia. 
 
Lamentablemente,  muchas personas comienzan a creer en que no es posible hacer nada contra las injusticias y el dolor de la humanidad, ya que esto interfiere en el "fluir de las cosas", y que basta con que te retires, medites y aceptes. 
 
Se hace preciso profundizar en el buen uso de los retiros espirituales y la meditación como forma de contribuir a un ser humano más interconectado con otros seres humanos, con una sociedad de justicia y en armonía con la naturaleza. 
 
Conectarse realmente con la dimensión social del ser y la búsqueda permanente de la construcción de un mundo de paz y bienestar, es reconocer a los sectores responsables de que eso no ocurra, y de nuestro rol social transformador para combatirles y aportar a ese mundo anhelado. 
 
Quien siembra sabe muy bien que si no arranca la maleza, las semillas sembradas serán ahogadas. 
 
En reflexiones que hacemos en espacios de retiros espirituales, de sanación emocional, donde reflexionamos sobre nuestro rol en el mundo, una vez pregunté sobre las definiciones de "fluir", y la mayoría de los planteamientos giraban más en el concepto del liberalismo económico del "Laissez pazzer " que en la verdadera concepción del fluir.  
 
Puse un ejemplo que consistía en preguntar qué hacer frente a una situación que, estando en una playa, viéramos a un niño ahogarse, ¿Permitiríamos que, bajo la lógica de que todo fluye, le dejemos morir? ¿"Dejar que todo ocurra y no hacer nada?". 
 
Se hace preciso aclarar la diferencia entre "fluir", que es la concentración de todo pensamiento, emociones y acciones hacia una misma dirección, en el caso del niño en la playa, tratar de preservar su vida. Muy diferente a la idea, como hemos planteado antes, de "déjalo que ocurra" vinculada al planteamiento, ahora neoliberal, del "dejar pasar", que trata de ocultar la "mano invisible" detrás de los procesos. 
 
Fluir no es dejar pasar o dejar que las cosas pasen,  fluir es asumir un rol consciente para que las cosas ocurran en la dirección deseada, la cual debe ser guiada por el bien común, la defensa por la vida y el bienestar colectivo. 
 
Fluir es hacer que las cosas pasen, sobre todo, contribuir activamente a que los cambios ocurran, que lo que deba ser cambiado, se empuje al cambio, asumiendo una actitud consciente y activa para lograr tales cambios. 
 
Estamos hablando de distanciarnos de toda concepción que pretenda formar a las personas apáticas, y que solo piensen en su bienestar particular disociado de un proyecto de nueva humanidad y en  armonía con la naturaleza. 
 
La espiritualidad revolucionaria basada en tres aspectos fundamentales; cuidar lo creado, nuevas creaciones y transformar, pretende aportar a una construcción de una espiritualidad afín con el proyecto humano emancipador. Se trata de: respetar la naturaleza, aportar con nuestra creatividad a crear nuevas situaciones acorde con la vida armónica y transformar todo en todo momento, comprometernos a dejar este mundo mejor que como lo hemos encontrado. 
 
Entendemos que la dimensión espiritual de los seres humanos ha tratado de ser institucionalizada a través de las religiones, que muchas veces nada tienen que ver con la vivencia de una vida basada en valores como el amor, la cooperación, la honestidad y la solidaridad. 
 
Espiritualidad que se trata por todos los medios de manipular, haciéndose pensar que la única forma de poder manifestarse es a través de una expresión religiosa o secta.
 
Aportar a una espiritualidad revolucionaria es un compromiso que asumimos desde la alegría para contribuir a un mundo de prosperidad, justa distribución de las riquezas y la libertad de todos los seres humanos.