A Mitad de la Noche

 

I

 

        ¿Alguna vez has sentido como la niebla te cubre durante el día? ¿Cómo la penumbra te abraza sedienta? ¿Cómo la luz se desvanece? ¿Cómo se esfuma la paz? ¿Cómo se respira la soledad? ¿Cómo se escucha? ¿Cómo tu alma quiere salir de tu ser al tocarla? ¿Quieres que te diga como corren las sombras a medianoche? ¿Cómo mi mirada desvía su atención de las imágenes de antaño dibujadas en la piel de mi morada? ¿Cómo cesan los murmullos? ¿Cómo se agita tu espíritu con los movimientos invisibles de seres que no conoces? ¿Cómo no ves a quien está y no está a tu lado? ¿Cómo frenas los pasos que no puedes ver? ¿Cómo terminan las voces del agua cuando ésta sigue corriendo? ¿Cómo no pensar en el cántico de los grillos? ¿Cómo privar a las madrugadas del canto de los gallos? ¿Acaso por tu mente ha pasado la idea de cómo se siente no tener miedo? O ¿Cómo detenerlo cuando éste se hace más y más grande? ¿Cómo se ignoran las caras que se esconden? ¿Cómo se deja de sentir el fúnebre viento de las noches amargadas por la eterna sensación de que alguien te sigue los pasos? ¿Cómo se siente estar cerca de la muerte? ¿Poder entrar y salir de ella sin contagios mortales? ¿Cómo te quiebras por poder hablar o poder moverte en ese desvelo eterno que sufre tu cuerpo y padece tu alma? 

 

        A mitad de la noche es como si la mano que sostiene el umbral perteneciera a un cuerpo. Como si los ojos que me rodean estuvieran en el rostro de alguien. ¿Acaso sabes quienes son ellos? ¿Acaso sabes quienes son ellas? ¿Tienes alguna idea de quién eres tú? ¿Sabes quién eres? 

 

II

 

        ¿Cómo tu sangre deja de fluir llamando al aire que no existe? ¿Cómo se detiene el sonido de los afanes de los humanos? ¿Cómo batallar con lo utópicamente concreto? ¿Cómo las estrellas de tu mente dejan de brillar? 

 

        Y sobre las aves, ¿Acaso sabes por qué paran de volar? ¿Cómo se divierten? ¿A qué hora despiertan? 

 

        A mitad de la noche las cosas son lo que no han sido y dejan de buscar en su ser lo que siempre han querido ser. No ves el sol, a veces, tampoco la luna. Quienes conquistan el cielo son las estrellas. ¿Sabes que se siente hacer caminatas nocturnas mientras todos duermen? ¿Cómo el frío intenta e intenta y persiste en dominarte convirtiéndote en su esclavo? ¿Cómo se apilan los libros como montañas recién nacidas? 

 

 

 

III

 

        ¿Qué hay sobre la justicia? ¿Sabes lo que es justo? ¿Sabes quién hace el bien? ¿Sabes quién hace el mal? ¿Acaso te has detenido a observar tu derredor? ¿Cómo se encarna el sufrimiento? ¿Cómo los techos de agua se desmoronan sobre tu cabeza? ¿Cómo dejan de encenderse los carbones, a veces, encendidos? ¿Cómo brillan las caras oprimidas? ¿Cómo se enferma de grosura quien no sabe qué comer de todo lo que tiene para comer? ¿Cómo se enferma de flaqueza, de hambre, quien no sabe qué comer porque no tiene nada para comer? ¿Has olido el aliento humeante del desamparado? ¿Has pensado en el equilibrio? ¿Cómo se rompe? ¿Cómo se ha roto? ¿Cómo cosen a tus extremidades los hilos que te convierten en títere? ¿Cómo no puedes verlos? 

 

        A mitad de la noche los cielos se abren, dejando al descubierto las calamidades que durante el día son indescifrables. Una a una quedan visibles las penas escondidas, las lágrimas tiradas, la rebeldía del hambre que deja tu vientre a secas, los gritos de tus simientes que no se detienen. ¿Has vivido eso?