El canto barroco de la isla.

¡Qué largas resuenan las sombras de tu bandera!
¡Qué altas resplandecen tus fronteras contra la esperanza!

Desde las tumbas anónimas que doran
El viejo cinturón de tus playas
Hasta una lágrima que impone la muerte
A lo largo de tus raíces africanas.

Tierra desesperadamente gastada
Por el ansia voraz de tus depredadores blancos
De sacarle hasta la última gota de oro
Al alba más dulce de los esclavos.

Negros que forjaban cánticos de río y fuego
Contra violentos ángeles de armería pagana
Arrancaban a la primavera temblando
En aras del oscuro combate de la cruz y de la magia.

La sangre iba derramándose como un arroyo de cenizas
Y los tambores fueron apagándose sin sazón.
Ya no volvería a ser virgen el día
Y los hijos de la tierra cambiarían de color.

Ahora tus hijos crecen con la baraja de los profetas
Ahora entierran los ídolos que precedieron tu dorado nombre
Quisqueya
Ruge contra los cielos y la marea que opacan tu gloria
Frente a la espada y las serpientes de Europa.

¡Sacude el corazón del paraíso perdido!
¡Levanta tus cadenas de los escombros azules de la historia!