Más mecánica que medicina, más dinero menos salud.

Es reconocido que el actual sistema de atención a las enfermedades ha sido secuestrado por el complejo industrial farmacéutico, que siempre ha colocado y colocará el comercio y las ganancias de las corporaciones capitalistas por encima de la salud y el bienestar de las personas.
Se precisa comprender el entramado financiero, las concepciones mecanicistas y fragmentarias que están detrás del llamado “sistema de atención en salud” para, desde su conocimiento y comprensión, desarrollar las rupturas y cambios necesarios para contribuir a la verdadera salud y bienestar de los seres humanos.

La medicina convencional comercial está basada en el paradigma de la física mecánica y la fragmentación, que asume concebir a los seres humanos como maquinas, y que estas maquinas pueden ser abordadas sin tomar en cuenta la complejidad y la integridad del ser. El abordaje de la medicina convencional comercial que, parte de concebir al cuerpo humano como una maquina, y aborda cada una de sus patologías como si se tratase de partes de maquinas a reparar.

De esta concepción basada en la ciencia médica de la modernidad es que también se ha apoyado la construcción de un sistema de atención basado en especialidades médicas, las cuales se hacen especificas para abordar el cuerpo humano por cada síntoma, como si pudiera separarse cada síntoma del cuerpo completo y el cuerpo del ser en todas sus dimensiones.

Como si se tratase de un carro, el cual, cuando tiene un desperfecto de una de sus partes, es llevado donde el especialista en cuestión, si le falla el aire acondicionado, se lleva al técnico en refrigeración, si se le pincha un neumático, al gomero, si en cambio, tiene problemas de la electricidad, se recomienda a un electricista automotriz, y así, dependiendo de la situación del vehículo es tratado por un especialista en cuestión, sin embargo, los seres humanos no somos maquinas, y por lo tanto no debemos ser tratados como maquinas que se reparan por partes y piezas.

Abundan los ejemplos de pacientes que estando frente a un cardiólogo, por ejemplo, hacen mención de otras dolencias fuera del repertorio que aborda la cardiología, y de inmediato son referidos a otros especialistas “encargados” de los otros síntomas referidos por la persona. En múltiples ocasiones los tratamientos indicados por el nuevo especialista no toman en cuenta los que se le están administrando a la persona en cuestión, ni tampoco toman en cuenta las complicaciones y las interacciones con otros fármacos, muchas veces se convierte en un circulo vicioso, donde cada especialista aborda las complicaciones o efectos colaterales de los fármacos que están siendo indicados por otros, y por otros, terminando eso con el deterioro, físico y económico de la persona.

A este proceso de tratar de resolver toda la situación de salud de las personas a través de la indicación de fármacos, se le llama medicamentalizacion, es como si el fármaco fuera la única salida y solución a los problemas de salud de las personas. Ocurriendo en la realidad que este proceso solo beneficia a las grandes corporaciones y atenta cada dia contra la posibilidad del acceso de las grandes mayorías a un sistema de salud que aporte a la mejoría de su situación y bienestar en general.

Debe comprenderse que los seres humanos somos entes que vivimos, impactamos y nos impactan las realidades sociales, las situaciones y relaciones comunitarias, que vivimos con diferentes personas, con sus realidades especificas también, y todo esto puede crear tensiones en los espacios familiares que pueden influir en los estados de la salud de las personas.

Debemos tomar en cuenta, además, las múltiples dimensiones de los seres humanos, en tanto, emociones, relaciones y pensamientos, seres de la sociedad estratificada social y económicamente que influyen seriamente en las actitudes frente a la vida, en las prácticas de alimentación y en las condiciones de salud. Estas realidades sociales e individuales son obviadas y desvalorizadas al momento de hacer los diagnósticos y tratamientos.

De esta manera, la medicina convencional comercial se hace idónea para preservar un sistema de atención que al deteriorar la salud de las personas sigue aportando grandes ganancias al complejo industrial farmacéutico y a las grandes corporaciones financieras capitalistas.