Sin ruptura no hay historia.

La historia humana es una compleja madeja de rupturas. Unas más previstas, diseñadas, pensadas que otras. Y al revés: unas más espontáneas, sorpresivas, desconcertantes que otras. Más de una vez --¿las más de las veces?— la gente misma que protagoniza los hechos no alcanza a ver del todo el significado esencial de los cambios. Lo que sí sería un contrasentido es suponer ruptura social alguna sin que medie la subjetividad: la historia humana es humana porque es consciente, en algún nivel.

Las revoluciones sociales constituyen la ruptura histórica por excelencia. Y para esta clase de ruptura sí que no cabe duda: sin una comprensión de su naturaleza, alcance, grupos involucrados, dificultades que deberá vencer, etc. no deberá soñarse con su realización. “Sin teoría revolucionaria, …”. El entonces joven Lenin, artífice intelectual y líder de la hasta hoy más emblemática revolución anticapitalista, fue categórico en la asociación indisoluble entre pensamiento revolucionario y la consumación práctica de la revolución social. Teoría que, sin embargo, debería ella misma estar lista para su modificación cuando ya no resulte del todo eficiente para alumbrar la acción.

En la República Dominicana no solo están pendientes las transformaciones que hagan del nuestro un país más justo, más próspero, de cara al desarrollo humano auténtico y pleno, sino que también se tiene por delante la imperiosa tarea de desarrollar un pensamiento revolucionario vigoroso, que supere miserias, confusiones y anacronismos teóricos que empobrecen las prácticas con pretensión  revolucionaria.

Las batallas de las ideas cobran hoy más que nunca valor tan estratégico como de urgencia. Nunca las sociedades humanas (la humanidad en su conjunto) fueron blanco más sistemático, globalizante y permanente de variedad de medios y procedimientos de manipulación mental. La desinformación que oculta o sustituye los hechos, las falsas banderas que justifican agresiones, la mentira machacada hasta convertirla en sentido común, la pos-verdad como antojadiza interpretación: para eso existen los grandes medios, parte integral de los ejércitos de la dominación de los poderosos.

Ciertamente que Ruptura y Cambio(CyR) pretende ser un instrumento modesto que trabajará a contracorriente, centralmente en torno a las problemáticas locales. Será un medio más para el análisis de los hechos y de las ideas que para la difusión primaria de noticias. Pretendemos ser un medio que contribuya a esclarecer y profundizar en el tratamiento de temas sociales, políticos, culturales, económicos. Tendrá cabida en este espacio toda la diversidad de opiniones y criterios que se enmarquen dentro de la intencionalidad progresista con la que expresamente nos comprometemos. 

Flemming Villalona