“De Buena Tinta a Mala Leche” Incentivar la xenofobia es crimen

Ángel Pichardo Almonte.

(Respuesta a escrito aparecido en periódico “Diario Libre”. 24 diciembre, 2018.)

El pasado 24 de diciembre en la sección “De Buena Tinta” del periódico “Diario Libre”, se refieren al tema de una marcha que estaba convocada por grupos defensores de los derechos humanos de los migrantes haitianos en el país, para el día 23 de diciembre, y que por la reacción iracunda de grupos xenofóbicos y antihaitianos, que amenazaron incluso hasta de muerte a quienes participarían en dicha actividad, provocó que fuera prudentemente suspendida por sus organizadores.

En vez de este periódico ponerse al servicio de la verdad, del respeto a los derechos humanos y la promoción de la convivencia pacífica entre las personas que habitan la isla; y condenar enérgicamente a los grupúsculos que, exhibiendo una muestra de recalcitrante intolerancia y violación a derechos, que llegaron al extremo de amenazar de muerte a la escritora Ángela Hernández, quien expresó su indignación por la actitud de estos personeros, “Diario Libre” hace todo lo contrario, distorsiona y la arremete contra la prudencia que tuvieron los organizadores.

Peor aún, trae fuera de contexto y utiliza ejemplos dolorosamente históricos ocurridos en Ruanda en la década de los 90, obviando precisamente que esta masacre ocurrida entre Hutus y Tutsis fue provocada por personeros y medios de comunicación que incentivaban el odio entre semejantes.

Irresponsablemente “advierte” este medio que: “(...)Si los haitianos empiezan a manifestarse en las calles, y por razones que creen nobles, la situación que se vivió en Ruanda, no solo asomará, sino que se impondrá. Quieren dividir el país en tutsis y hutus para justificar actitudes, pero también encaminar acciones que no se puede adivinar por ahora a dónde llevarían.”

Totalmente fuera de contexto lo planteado por “En Buena Tinta”, utiliza una referencia histórica fuera de toda racionalidad para el caso que compete.

No plantea la realidad de aquella masacre que costó la vida a casi un millón de personas, genocidio provocado por la incitación al odio y la violencia, obvian intencionadamente y para manipular, lo escrito en cientos de documentos relacionados a este hecho, para citar un ejemplo de un informe escrito por Daniel Rodríguez Vazquez, analista del conflicto en Ruanda, y que señala, entre otras cosas, “Los akazu, un clan fanático y despótico dirigido por la esposa de Habyarimana y sus hermanos, eran reacios a una reconciliación con los tutsis. De aires chovinistas, se enfrentaron a Habyarimana y algunos de sus más fieles seguidores, constituyendo el ala más radical de los hutus. La posición privilegiada que ocupaban y la influencia que tenían los convirtió en un grupo de poder que contaba con sus propios ideólogos: intelectuales, científicos y profesores de prestigio que no dudaron en formular los principios de una ideología para justificar posteriormente el genocidio como modo de supervivencia.”

Tampoco hace referencia al rol de los medios de comunicación de Ruanda, precisamente uno llamado “Radio y Televisión Libre”, en la co-responsabilidad de este genocidio. “La propaganda de la Radio Televisión Libre de las Mil Colinas y Kangura.

La Radio de las Mil Colinas (RTLM), como vocera del Gobierno, adquirió́ un papel relevante en la perpetuación de la matanza, sobre todo durante sus retransmisiones desde el 8 de julio de 1993 al 31 de julio de 1994, utilizando métodos propagandísticos para estigmatizar a los tutsis, hutus moderados y la UNAMIR.

Por ello, no es de extrañar que se considerara a este medio como la «radio del odio”.

El “Buena Tinta” de “Diario Libre”, más que doloroso es vergonzante, que un medio de comunicación se preste a una distorsión de la historia como lo expresado en sus líneas cargadas de odio e incentivando a la violencia, debe merecer el repudio de todas las personas que creen y trabajan por un mundo de paz con justicia.

Este escrito del periódico “Diario Libre” quedará en la historia como una vergüenza del periodismo.

Con relación al derecho que tienen las personas migrantes en cualquier lugar del mundo. Cabe preguntar, ¿Acaso nuestros compatriotas, migrantes residentes en otros países no se manifiestan públicamente, haciendo desfiles, paradas y fiestas de la dominicanidad? Pues, claro que sí, y es muy importante y alentador verles bailando en las calles y desfilar con sus atuendos tricolor.

¿Buscan nuestros compatriotas migrantes residentes en otros lugares dividir el pais donde se encuentran entre “Tutsis y Hutus” cuando realizan estas actividades? Jamás, solo quieren rememorar el terruño, juntarse, compartir, hacerse visibles como grupo social y hacer valer sus derechos y el reconocimiento del empuje de la economía del lugar donde se encuentran.

¿No tienen derecho a la libre expresión los grupos migrantes residentes en cualquier lugar del mundo a expresarse públicamente y rescatar actividades festivas con sus diásporas? Claro que sí, sin que esto tenga que generar amenazas ni incentivo al odio por parte de grupos cavernarios y medios al servicio de la promoción de la violencia y los resentimientos.

A quien escribió el artículo señalado se le ha olvidado que toda ignorancia tiene su fin. Que el mito del “cuco haitiano” lo abandonamos con la niñez, con el despertar incluso, de saber que los Reyes Magos no existen y que no se metían a la casa por la orilla de la puerta, y que el juguete colocado dulcemente a la orilla de nuestra cama, no importaba que fuera el más humilde, era producto del trabajo y el sacrificio de nuestros padres. Que la “inocencia de la niñez”, se deja atrás en un hermoso despertar de conocer y reconocernos como personas en la sociedad y va aumentando nuestras responsabilidades como personas adultas.

Aunque todavía existan personas adultas que crean en los cucos, basta recordar que “el cuco haitiano” deja de existir cuando se abre los ojos, se aprende a releer la historia y se comienza a comprender que el miedo al cuco es un truco que deja de funcionar cuando se pierde la ignorancia.

Ese mito del “cuco haitiano”, que irrespeta la historia del primer pueblo de negros que se liberó, es la evidencia del blanco rico y sus medios de comunicación para ocultar la derrota que sufrieron al ser declarada la igualdad entre los seres humanos liderada por negros y mulatos, a quienes los elitistas blancos consideraban inferiores y con menos importancia.

Demasiada libertad para que se les olvide.

Prefieren un mundo estratificado por un adefesio llamado raza. Prefieren un mundo de discriminación determinado por un color de piel provocado por un pigmento, la melanina, y que, por las condiciones naturales, un grupo pigmenta más que otro.

Prefieren la manipulación, incentivar la violencia y el crimen promoviendo la xenofobia y el odio.

Quieren obviar el despertar y la capacidad de amar de un pueblo como el nuestro, prefieren disfrutar provocándonos miedo antes de dormir para causar pesadillas. Prefieren la violencia y el mal dormir al dulce y placentero sueño que nos despierte en una luminosa mañana de abrazos, paz y solidaridad entre todos los pueblos del mundo.

Decía Jose Martí, apóstol de la libertad, que “patria es humanidad”

Y que, frente a la xenofobia y el odio incentivado, en este caso, contra personas migrantes, nos reitera, “Ver con calma un crimen es cometerlo»; «Es criminal quien sonríe al crimen; quien lo ve y no lo ataca; quien se sienta a su mesa; quien se sienta a la mesa de los que se codean con él o le sacan el sombrero interesado”.

Angel Pichardo AlmonteComentario