La fascinación de los números: ¿magia… realidad?

La historia de los números es muy antigua. Aunque no se sabe con certeza que tan antigua es, imagino que en la época de las cavernas (y mucho antes), los homo sapiens (se encontraron unos restos en Marruecos que datan de unos 300.000 años) tendrían alguna manera de contar cuántos eran en el grupo, cuántos animales habían cazado… entre otras muchas cosas. No hay registros escritos de cuándo inició el desarrollo del lenguaje y menos de cuándo se comenzó a utilizar algún signo para los números: primero fueron los sonidos, muchos años después el lenguaje y tiempo más allá la escritura.

Los primeros documentos sobre los números escritos datan de unos 5000 años en el valle de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Eúfrates. Los sumerios, 2000 años después, desarrollaron un sistema de escritura numérica llamada cuneiforme. Su uso se extendió y los mercaderes babilonios la adaptaron para utilizarla en sus registros comerciales. Con un palo con punta en forma de triángulo hacían impresiones en tablas de arcilla que luego eran cocidas para su conservación. También hay evidencias de los egipcios en África, los chinos, griegos, romanos, indúes… La historia de los números y por consiguiente, las matemáticas es muy rica. Es una ciencia que tiene que ver con todo: la biología, química, física, economía, psicología, sociología, todas las ingenierías, las tecnologías, telecomunicaciones, las artes y nosotros mismos. En las actividades de nuestra vida cotidiana también la usamos.

 

Existe una representación simbólica alrededor de los números. El hombre, a lo largo de los tiempos, los ha envuelto en el misterio apoyándose en mitos y leyendas. Es posible que hayas oído alguna de ellas, veamos los primeros:

1: el 1 reúne y unifica. Forma un todo. Es el símbolo unificador de la vida.

2: el símbolo del Yin y del Yang, el zodíaco y el ritmo binario representan la función unificadora de este número.

3: representa a la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Es considerado un vínculo y un principio creador. Se dice que el hombre es ternario porque posee alma, cuerpo y espíritu en uno solo. También se refiere a las tres etapas de la vida: nacimiento, vida y muerte.

4: las figuras del cuadrado y de la cruz son las dos mejores representaciones del número 4. Simboliza también el destino y el libre albedrío.

5: tenemos 5 dedos en cada mano, 5 dedos en cada pié y 5 sentidos para percibir el mundo. El 5 se considera el número del hombre.

6: es el número de la génesis. Sus dos símbolos, el hexagrama y el sello de Salomón se parecen a los elementos y a los astros que rigen el zodíaco.

7: hay 7 días de la semana, 7 astros que rigen el zodíaco, 7 notas musicales, 7 colores del arco iris, 7 sistemas cristalinos. Es el número de la perfección. En la Biblia hay un sinnúmero de referencias a este número.

8: simboliza el infinito y la eternidad. También las energías terrestres y celestes que circulan de arriba abajo y de abajo arriba.

9: ayuda a comprender cómo el círculo de los números se cierra. Simboliza lo nuevo. La vida intrauterina dura 9 meses, 9 coros de ángeles, la suma de todos los números del 1 al 9, reducida, da 9.

10: el 10 es un fin en sí mismo, un retorno al centro, a la unidad. Indica el fin.

11: primer número maestro. Es la unión de la fuerza masculina del 1 y la astucia femenina del 2. También simboliza idealismo, energía, determinación, fuerza, intuición.

12: era la unidad de medida perfecta del espacio y del tiempo para los antiguos. Es el número de los signos del zodíaco y el del sistema duodecimal.

13: se le atribuye desdicha o mala suerte en el occidente. Los orientales y los asiáticos lo consideran un número divino y portador de buena suerte.

Dejemos hasta aquí este recorrido. En otras entregas conoceremos la magia real de los números y su ciencia: las Matemáticas con quienes las tradujeron para que podamos entenderla. Galileo Galilei decía: “el universo está escrito en el lenguaje de las matemáticas y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin las cuales es humanamente imposible entender una sola de sus palabras. Sin ese lenguaje, navegamos en un oscuro laberinto”.

(Preparado por M. Santana)

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